Hola a todos mis visitantes de nuevo. :)
Hoy hablaré sobre la urbanidad y los buenos modales; tema que encuentro de vital importancia para una buena convivencia.
Disfruten!
Hay personas que con su sola presencia siembran alegría y paz porque
con su propio ser y su elegancia interior contribuye al bienestar y al
bien-ser de los demás.
Nuestro comportamiento ha de caracterizarse siempre por una buena educación,
por el afán de servir, la elegancia, la cordialidad y la simpatía;
cualidades que nacen de la caridad: del amor de Dios y del amor al
prójimo.
Por desgracia, en la actualidad se ha difundido un equívoco que
identifica la naturalidad y la autenticidad con el desprecio de las
formas sociales. Así se dice que
cada uno ha de manifestarse como es,
sin dejarse uniformar por normas de urbanidad, corrección en el modo de
vestir, de hablar, de comportarse en la mesa, etc., que serían reglas
artificiales o postizas.
A veces se da un proceso que inicia por hacer a un lado los buenos
modales, y se manifiesta por el desorden, los gritos y risotadas,
la incorrección en el lenguaje,
la suciedad y la falta de respeto a los demás. De esto, fácilmente se
pasa a la vulgaridad y al uso de palabras hirientes. Y de allí suele
resbalarse a la obscenidad, que es la expresión verbal o corporal de lo
sexual en forma burlona o provocativa: los chistes, las descripciones
eróticas, los albures y los bailes provocativos. En este proceso, la
violencia asoma en casi todas sus manifestaciones. "A la humanidad le ha
costado mucho salir de la barbarie", dice Lorenzo Servitje, hemos de
esforzarnos por no regresar a ella.
La urbanidad
ayuda a que las relaciones entre personas sean más fáciles, más justas y
más humanas. Se trata, en definitiva, de comportarse con corrección.
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